Diamantes de colores, mucho más allá del blanco

Diamantes de colores, mucho más allá del blanco

Cuando pensamos en diamantes inmediatamente nos viene a la mente el diamante blanco clásico. Sin embargo, no es esta la única opción, también existen diamantes de colores.


Los diamantes de colores


El diamante se forma a base de carbono y durante su etapa de formación pueden intervenir otros elementos y minerales que son capaces de hacer que la piedra pierda su característico color blanco y adquiera otros tonos.

Cuando se trata de diamantes de colores el tono azul está causado por la presencia de boro, que provoca que haya un cambio en la conductividad de la piedra y con ella un cambio de color.

El amarillo se debe a la presencia de nitrógeno en el diamante, mientras que el verde se debe a la exposición a la radiación natural en la tierra.

Los diamantes de color rojo, rosado o marrón deben su tonalidad a defectos en la red cristalina durante la fase de formación de la piedra preciosa.

Por su parte, los diamantes negros contienen numerosas incrustaciones oscuras de diferente tipo que hacen que la piedra se vea con un tono negro.

Los más raros y apreciados de todos los diamantes de colores con los diamantes rojos.

Se trata de una gema muy difícil de encontrar y de ahí que su precio sea más elevado que el de otro tipo de diamantes.

Los diamantes de colores o diamantes de fantasía se clasifican atendiendo a la intensidad de su tono. Para ello se determina el grado de color en atención a la rueda de colores del laboratorio GIA, que contiene hasta 27 tonos diferentes.

Un diamante de color es de color para siempre, no existe posibilidad de que pierda su tono con el paso del tiempo. No obstante, existen tratamientos que pueden mejorar el grado de color, aunque no le aportan más valor a la gema.

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